retratos


Título: Retratos
Autora: Mónica Gómez Sánchez
Colección: Retratos
Año: …
Técnica: Mixta (dibujo, acuarela, pintura, tinta...)
Soporte: Varios
Formato: Diversos
Dimensiones: Variables
Orientación: Vertical y horizontal
Lugar de realización: Mi espacio de trabajo
Ubicación actual: Algunos en colecciones particulares y otros en mi propia colección.

Ejemplos de la serie:
Hasta diciembre de 2025: en mi perfil de Instagram. @m0n1c4g0m3z
A partir de esa fecha: en mi página web.


Mis retratos, tanto reales como inventados, nacen del deseo de capturar un gesto, una actitud o una mirada que diga algo verdadero sobre esa persona. Me interesa más la humanidad que la copia exacta. Aun así, siento una gran admiración por el hiperrealismo y el virtuosismo técnico que conlleva.
El retrato ha sido, durante siglos, una herramienta básica para poner rostro a las personas y fijar su memoria en el tiempo. Mucho antes de que existieran las fotos, también servían para que la imagen de reyes, nobles, religiosos o grandes burgueses circulara por los palacios, las iglesias y las casas. No era solo una cuestión estética: un retrato decía “esta persona existe, tiene poder, tiene una historia y un lugar en el mundo”. En el caso español, estudios como el catálogo El retrato español: Del Greco a Picasso, del Museo del Prado, muestran cómo este género recorre toda la historia del arte español desde finales del siglo XV hasta el siglo XX, acompañando los cambios políticos y sociales del país.

Con el paso del tiempo, el retrato se fue “democratizando”. Ya no representaba sólo a reyes o grandes familias: también comerciantes, profesionales, intelectuales y, más tarde, personas anónimas empezaron a encargar y conservar retratos. Esto se ve muy bien en Espejos de la imagen. Una historia del retrato de España 1900-2000, un catálogo que recorre el siglo XX español a través de retratos en pintura y fotografía. Allí se explica cómo la imagen del individuo cambia con las guerras, las dictaduras, la democracia y la cultura de masas: el retrato deja de ser únicamente símbolo de estatus y pasa a ser también un espacio para hablar de identidad, clase social, género o pertenencia a un grupo.

Hoy, aunque hacemos retratos constantemente con el móvil, la lógica de fondo es muy parecida: seguimos usando el retrato para recordar, representar y contar quién es quién. Ya sea en un cuadro colgado en un museo, en una foto familiar o en un retrato de mascota lleno de cariño, el gesto es el mismo: convertir a una persona (o a un ser querido) en una imagen duradera que pueda ser vista, compartida y recordada. En ese sentido, el retrato sigue siendo uno de los lenguajes visuales más potentes para hablar de identidad y de memoria, tanto en la historia del arte español como en nuestra vida cotidiana.


Portús Pérez, J. (Ed.). (2004).
   El retrato español: Del Greco a Picasso. Museo Nacional del Prado.  
Caja Duero. (2002). Espejos de la imagen:
   Una historia del retrato de España, 1900-2000
. Caja Duero.





Retratos imaginarios a carboncillo y conté

Práctica con familiares y amigos.
Instagram. @m0n1c4g0m3z

Retratos en acrílico y óleo, en distintos formatos, para regalar.
[Los de la foto ya están con sus familias.]


Nota: Acepto retratos bajo la premisa de hacerlo a mi estilo y en mis tiempos.